Es pequeñajo, calvete y no habla mucho, pero todo Holliwood quiere llevárselo a casa. Hablamos del archiconocido premio Oscar, el galardón que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas entrega cada año a los mejores profesionales de la industria del cine en la que seguramente es la ceremonia más famosa y ostentosa del año. Dentro de tan solo mes y pico se celebra una nueva gala.¿Pero qué es lo que oculta ese inexpresivo culturista de oro tras 85 años de historia?
Pues no solo un montón de anécdotas, sino también el mejor retrato de la evolución del mundo del celuloide.
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| Harold Lloyd, el famoso actor de cine mudo fué uno de los fundadores de la Academia |
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| La primera noche de los Oscars |
Con una asistencia de 270 personas (equivalente al 7% de la gente que acudirá a la ceremonia de este año) y cobrando la entrada a cinco dólares, se entregaron los premios sin casi ninguna expectativa, ya que los resultados se anunciaron con tres meses de anterioridad, seguramente porque si fueran todos los nominados no entrarían en aquel comedor.
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| Lo que el viento se llevó (1939) mantuvo el record de premios en 10 hasta la llegada de Ben-Hur |
Además, aquella película fue la primera que dio un Oscar a una mujer afroamericana: Hattie McDaniel.
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| Sacheen Littlefeather |
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| El Oscar de Clark Gable fué rescatado por Spielberg |
Pues no creáis que pueden acabar en la estantería de algún coleccionista, porque desde 1950 la academia obligó a todas aquellas personas ganadoras de un Oscar a firmar que si deseaban vender la estatuilla, debían ofrecérsela primero a la academia por el precio de un dólar. Quien no firme, no se lleva al calvete a casa. De esta manera la academia ha evitado que los Oscars se desperdiguen por ahí. Pero no siempre ha podido ser así: Los familiares de Orson Wells consiguieron vender el premio que le dieron por Ciudadano Kane alegando a que Wells no había firmado. Aun así, las figurillas entregadas antes de 1950 no están sujetas a esta ley, por lo que algunas ya han rulado por el mercado. No obstante a veces aparecen almas caritativas que compran las figuras con el objetivo de devolverlas a la academia, como hizo Steven Spielberg en 1996 al comprar el Oscar que le dieron a Clarck Gable en 1934.
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| Walt Dinsey recibiendo el Oscar y los siete Oscarcitos |
Ahora que ya sabemos un poco más de todas las historias que nuestro fortachón dorado puede contarnos, solo nos queda desearle salud y más momentos inolvidables que contarnos. ¡Feliz próximo 85º cumpleaños!



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Tío me encanta tu blog y me río mogollón. Gracias
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